sábado, diciembre 03, 2005

Érase una vez...

Las máquinas del tiempo deberían estar prohibidas. O mejor: no deberían existir. Quizá a alguien le haría gracia ir al futuro y ver que les depara la vida, quizá a otros les gustaría más volver al pasado y verse a si mismos un poco más ingenuos o, al igual que los primeros, vivir épocas que no les corresponden.

Quizá penséis que dichas máquinas, fabulosas o no, no existen. Mentira. Todo el mundo tiene su propio artefacto transportador, y le llamamos comunmente "mente".

Precisamente inicio el post hoy con este tema porque últimamente tengo la extraña sensación de que me voy demasiado al pasado. Debo estar en la época de añoranza. Como decía hace poco en dA, la música hace pensar. Cierto inicio de canción de cierto grupo finés de cellistas (doy pocas pistas, eh?) me hizo transportar a mis trece-catorce años. Una edad dificil, sí, y en mi caso, ciertamente peculiar. Lo que hace un pizzicato, oye.

Y hoy, por circunstancias casuales, he vuelto a pensar. Sí, pensar, que extraño. El conjunto de casualidades por las cuales he llegado a ser la que soy son francamante llamativas, al menos para mi. Circunstancias aparentemente tan nímias han hecho de este gran amasijo de celulas i procesos químicos el ente que ahora mismo publica estos absurdos símbolos en un menos absurdo medio de comunicación humano.

¿Estoy siendo catastrofista? ¿Pesimista extrema? No. Realismo le llamo yo.

Pero añadiré una nota de color, una alegría en medio del más absoluto caos, desorden mental i soledad acompañada:

Las vida es una gran función de teatro, pero también matemática. Y en esa función hay ciertas discontinuidades. A vosotras os dedico este post: seguid siendo asimptóticas, hacia el infinito.

1 Comments:

Blogger hatsue-san said...

Recuerdos y casualidades. Todos somos lo que somos por un conjunto de casualidades, quién sabe lo que pudiera haber pasado?
Vigila con los recuerdos, que se llevan parte de ti.

1:08 PM  

Publicar un comentario en la entrada

<< Home